EL REFLEJO


Necesito tus labios,

para silenciarte con el índice,

tomando los médanos

de escarlata

hasta encontrar un halago

y cultivar el erial

donde no labran mis besos.

Titilarían mis ojos

cada vez que viese

como el iridio de tu cabello

se desdibujase cadencioso

con el aire alado

y tu esencia libre

sustrajera mi alma

y tomara el candor de tu rostro

poco a poco.

Y te miraría y me mirarías

y sólo sería eterno,

el reflejo.