
Necesito tus labios,
para silenciarte con el índice,
tomando los médanos
de escarlata
hasta encontrar un halago
y cultivar el erial
donde no labran mis besos.
cada vez que viese
como el iridio de tu cabello
se desdibujase cadencioso
con el aire alado
y tu esencia libre
sustrajera mi alma
y tomara el candor de tu rostro
poco a poco.
y sólo sería eterno,
el reflejo.



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