
te quiere tanto cual sombra aquilata
que el silencio tropieza con la tarde
y el corazón todavía arrebata.
Ni una escultura ni una ola cobarde
son el postigo del canal que me ata
ni un beso tardo aquel que nos aguarde
quien cemente mis labios color plata.
Eres tú desde adentro la voz quieta
que me sienta tan dulce en su silbido
y me acaricia en la cabeza prieta.
Eres tú del susurro, el conocido
que detiene los ojos en la grieta
para estampar la mente al seducido.



1 comentarios:
Hey señorito, me gusta mucho la imagen del título. Ya sabés que yo no soy muy amiga de las rimas, sin embargo creo en este caso van sutiles hasta el final, llevando al poema como en un solo hilo.
Un gustazo visitarte :)
Besos!
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