De entre la noche
donoso el broche
y verdes tojos,
fijé mis ojos
a la más bella,
una doncella;
negro el cabello,
nevado el cuello,
su nívea mano
sobre el piano
anda medrosa,
se ama la rosa,
y en la escena sonora
ni la hora ni el aplauso se demora.
Mientras miraba,
como tocaba,
de gesto altivo
y hondo cultivo,
la forma griega
el verso riega.
Vénceme entero,
su austro ligero,
y en la mañana,
la flor galana
será mi llave,
su aroma suave
ante el rostro sembrado
y mi interior como un jardín poblado.
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2 comentarios:
Yo le daba un reconocimiento,mi segundo favorito ;)
Muy bonito. Me ha encantado.
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